Centro de Estudios Rocieros y Cultura Andaluza en Catalunya

  • Portada
  • Què és el Cercat?
  • Activitats
  • Arxiu Digital
  • Arxiu de Notícies
  • Vídeos
  • Col·laboracions
  • Enllaços
  • Llista de correus
  • Contacte
  • Correu @elrocio.cat
  • (Crea't un compte)
  • Revista Rocio.cat

  • Cercador de notícies



    Agenda
    <<Octubre 2017>>
    Dl Dm Dc Dj Dv Ds Dg
    1
    2345678
    9101112131415
    16171819202122
    23242526272829
    3031





    Col·laboren:








    Col·laboracions


    VII Concurso de Fotografía Rociera.

    Directora y miembros del Cercat, Sr. Alcalde, regidora de Cultura del Ajuntament de Sant Adrià del Besós, Directora de Museo de historia de la Inmigración, autoridades, premiados, hermanos rocieros, cofrades y público en general.. Muy Buenas noches y gracias por estar aquí.

    Intentaré ser breve y en la medida de lo que pueda ameno, pues en el fondo hoy lo importante es a lo que hemos venido que no es más que a la entrega de premios de fotografía del CERCAT y aprovechar el momento para cruzar saludos Pero como me han invitado a que os dirija unas palabras sobre la fotografía en el mundo Rociero y de las hermandades y Cofradías y dado que yo soy muy bien mandado, pues eso voy a hacer. Además como no hacerlo si la que invita a hablar es Sandra Torres, pues a uno no le queda más remedio que aceptar, no en vano ella siempre muestra la mayor predisposición a ayudar en todo lo que se le solicita. Con lo cual el no con ella no tiene cabida.

    Reconozco mis dudas en como enfocar el tema y más teniendo en cuenta que aquí no contamos con soporte visual donde poder ir pasando ejemplos de diferentes estilos de fotografía rociera y cofrade. Y pensando que es verano y sábado a la noche, donde apetece más relajarse en una terraza que oir una charla sobre fotografías y hermandades, pensé que lo importante no son los estilos en si, sino ahondar en el sentimiento que pone cada fotógrafo detrás de su objetivo, en la importancia que tiene la fotografía en nuestros actos, y creí que sería bueno estas palabras sirvieran para animaros a coger la cámara con mas asiduidad. Y así convertiros en notarios de vuestro tiempo. Inmortalizar todo lo que se vive en una romería o procesión. No en inmortalizar la imagen, no en inmortalizar lo que vemos, sino lo que estamos sintiendo en el momento que se produce esa imagen.

    Ese es el estilo de fotografía que impera en estos momentos en el mundo de hermandades y Cofradías, y de hecho la otra noche cuando nos reunimos para el fallo del jurado y sin mediar acuerdos, fuimos casi unánimes a la hora de tener presente eso en la fotografías: Y eso de que no todos los miembros del jurado veníamos del mundo de las hermandades, pues había que lo hacían del mundo de la fotografía o de la política. Aunque la representante política, Ruth Soto, ha realizado una inmersión tan grande en el mundo de las hermandades estos años que ha estado como regidora de cultura que creo ya sabe más de hermandades que nosotros mismos.

    Dejarme la licencia que como Presidente del Consejo de hermandades de la provincia y en el nombre de las mismas te agradezca Ruth todo el trabajo, dedicación cariño y acierto que has puesto siempre en nuestras hermandades. Gracias y ten por seguro que te encontraremos a faltar. Dicho esto desearte suerte en tu nuevo cometido al que estoy seguro le pongas la misma dedicación y cariño gracias Ruth.

    Retomando el hilo he planteado la charla para animaros a coger la cámara pero también para homenajear a ese otro artesano de Hermandades y Cofradías que es el fotógrafo.

    Y es cierto, el fotógrafo es un artesano más, como lo es el bordador, el músico, el escultor o el orfebre. Es el artesano quien recoge lo que todos estos han hecho y lo muestra cargado de detalle al gran público, Fotógrafos y periodistas son los artesanos que ponen el valor en muchísimas ocasiones el trabajo de otros artesanos, y dependiendo de cómo lo hagan dejan de ser artesanos para convertirse en verdaderos artistas. No son pocos los artistas orfebres, bordadores pero sobretodo escultores que tienen sus propios fotógrafos, para que fotografíen su obra, sabedores que ellos sabrán plasmar como nadie su arte. El fotógrafo cuenta la obra de otros artistas con imágenes. El fotógrafo rociero es capaz de hacer una crónica del Rocío simplemente mostrando su reportaje.

    Y es aquí donde me gustaría hacer la primera reflexión sobre las fotografías rocieras y cofrades y su evolución a lo largo del tiempo. Pasar de esa fotografía más artesana que trata tener un recuerdo a esa otra fotografía donde se busca más el interior, donde se busca contar una historia.

    Pongamos el ejemplo de una boda. El reportaje oficial reflejaría las fotos de estudio de los novios y las fotografías de invitados sentados alrededor de sus correspondientes mesas, todos ellos posando para el fotógrafo de turno. Cuando viéramos el reportaje sabríamos quien se había casado, como iban vestidos y quien había asistido a la boda. Sin embargo si en un momento dado a un invitado le da por hace runa fotografía sin avisar a la mesa presidencial, igual coge a la suegra mirando mal al novio, y al padrino casi echado en la mesa. Eso nos da informaciones más intimas nos dice que la suegra no aguanta a su nuevo yerno y que el padrino posiblemente se hizo demasiado amigo de la botella de vino.

    No es fácil plasmar en una fotografía lo que se vive en una romería o en una procesión. Yo siempre he dicho que una romería o una procesión, es como una explosión de los sentidos. Todos los sentidos intervienen. La vista es el más sencillo para plasmar con una instantánea, pero también se han de plasmar los otros cuatro.

    El oído con el acompañamiento musical, coros, cantaores, bandas etc. En la fotografía ganadora precisamente este año casi se oyen los piropos y vivas que desde la hermandad de Cornellà se lanzan a la Virgen.

    El olfato que nos inundan con el olor de las flores o el incienso. Muchas de las fotografías de este año nos transmitían el olor a tierra mojada por la lluvia que caía en el Rocío.

    El tacto, los que participamos en romerías y procesiones se nos queda prendido en nuestros dedos el recuerdo del tacto de muchas cosas que cogemos, abrazamos o acariciamos durante las mismas. Ya sean los varales de las andas el hombro del compañero, las cuerdas de una guitarra, la aspereza de un cirio etc. Este año en las fotografías segunda creo que es se ve el anhelo de una mano que se alarga para tocar varal del paso de la Virgen, sentir su tacto y eso lo recoge la fotografía.

    Y hasta el gusto interviene en procesiones y romerías, que no es lo mismo un Rocío sin su caldo ni una Semana Santa sin sus dulces. Por cierto tengo una foto de este año realizada en la casa de Rocieros de Carmona este año, donde se ve una mujer preparando lo que ellos llaman un potaje rociero, el cual tuve el gusto de probar que cada vez que miro aquella foto me viene el sabor de aquel magnífico potaje.

    Todos los sentidos se juntan en una romería o en una procesión y ahora le toca al fotógrafo captarlos con su cámara. Y lo consiguen, a fe que lo consiguen.

    Pero no ha sido siempre así. Si miráis fotos antiguas de la Virgen del Rocío, podréis comprobar que se basan en los grabadas del siglo XVIII y XIX, son fotografías de la Virgen en la ermita. Prácticamente eran copias de los grabados, cambiando el lápiz por la cámara.

    Tenéis que considerar que aquellas primeras fotografías o retratos más bien, realizadas con las cámaras de fuelle. No se podía ir como hoy en día e ir tirando fotos a discreción. Las posibilidades técnica eran escasas y los costes prohibitivos. El fotógrafo de finales del XIX principios del XX casi no hacía fotografías sino tenía la seguridad de venderlas. Eso hacía que la mayoría de las fotografías eran contratadas y pactadas de antemano con la hermandad, donde la Virgen se fotografía en su lugar habitual. En algunas ocasiones se le daba al fotógrafo la oportunidad de girar la imagen y hacer una foto de perfil u otro ángulo. La mayoría de los ángulos no los buscaba el fotógrafo, sino el cliente que para eso pagaba. Incluso los fondos de las fotos los imponía el cliente para asegurarse que el artista no colocaba elementos poco adecuados. Hay una foto antigua que corre mucho por Internet donde la Virgen del Rocío, está colocada delante de una sábana para obtener así un fondo homogéneo y ser fotografiada. Seguro el fotógrafo hubiera cogido otro fondo, pero no tenía esa potestad.

    Otro tipo de fotografía muy frecuente en esa época son retratos de personas junto a la Virgen, siendo retratados los dos a la misma altura. Para ello se solía aprovechar que la Virgen era bajada para algún acontecimiento y con el permiso de la junta y bajo la supervisión de la camarista o vestidor, había unas personas que se fotografiaban al lado de la Virgen. Normalmente solían ser personas relacionadas con la Virgen, miembros de juntas de gobierno, etc, pero vamos en todo caso eran fotografías más de estudio, eran más retratos que otra cosa.

    Y luego en la Romería en la calle en la aldea pues tres cuartos de lo mismo, Se fotografiaban muchas panorámicas y sólo se salvaban de esa monotonía las fotos realizadas a los romeros en las puertas de sus casas hermandad donde se les cogía preparando unas papas o compartiendo momentos de hermandad. Tampoco se podía hacer otra cosa, las máquinas antiguas necesitaban un tiempo de exposición que hacia fuera difícil robar una instantánea donde la persona saliera reflejada de forma espontanea. Casi todo el mundo colocaba la pose.

    Si prestáis atención a las fotografías antiguas casi todo el mundo salía mirando la cámara. La fotografía por sorpresa era casi imposible. La tecnología requería la mayor inmovilidad posible.

    Para todo esto no sólo influía la técnica sino también la iglesia y el propio carisma que en aquella época tenían las cofradías: para que sirva de ilustración os comento que unas actas de una hermandad patronal donde se podía leer, que el día que la Virgen era bajada para vestir se le hicieran una fotos concretas con unos perfiles y ropas concretos indicadas. También se dice que se le concede permiso para fotografiarse con la Virgen a un número de personas, las cuales habrán de pagar el coste de su fotografía y algo más para sufragar parte del reportaje de la Virgen y del mismo modo, se decide que esté presente una persona designada por el consiliario de la hermandad para velar tanto por el decoro de las fotografías como por la conducta de todos los que intervienen en la sesión.

    O sea, que el consiliario de la hermandad, designaba una persona para que vigilará de cerca al fotógrafo y a los fotografiados, para que en todo momento no se perdiera el decoro, ni se pudieran obtener instantáneas poco adecuadas.

    Ya me veo al fotógrafo antes de pegar el fogonazo con aquella máquinas antiguas pidiendo el visto bueno del enviado del cura. El cual seguramente no tenía ni idea de fotografía.

    Eso contrasta precisamente con la fotografía ganadora de este año, realizada en plena calle con una multitud presente y con el Delegado Diocesano de nuestra diócesis Gregorio Manso llevado a hombros para que piropeara a la Virgen. Seguramente esa postura tan emocionada del sacerdote hubiera sido censurada en aquella época y ahora le damos un premio.

    Por lo expuesto podéis deducir que no había más remedio que hacer las fotos que se hacían. De todas maneras no menospreciemos aquellas viejas joyas de retratos. Retratos que muchos de ellos se convirtieron en pequeños altares domésticos en casas de Inmigrantes. Qué buena función hicieron aquellos retratos de patronas de pueblo que acompañaron a muchos de sus hijos en sus viajes a estas tierras. No lo olvidemos y más estando donde estamos precisamente hoy en el museo de historia de la Inmigración. Sin ir más lejos recuerdo como mis padres guardaban una vieja estampa en blanco y negro de su patrona la Virgen de la Fuensanta de Alcaudete, la cual les acompañó en su primer viaje a Barcelona en el año 50, en un tren como este que tengo delante mio.

    Aquella vieja estampa la guardaron siempre. En la maleta había poca cosa pero la estampa de la patrona si. Cuantas patronas migraron a la vez que lo hicieron sus hijos, Incluso las primeras romerías rocieras en Cataluña se realizaban con la presencia de un cuadro inmenso de la Virgen.

    Algún día señora directora igual podríamos hacer una exposición sobre la migración de las patronas. Recuerdo la anécdota que la re´plica de la Virgen de la Fuensanta de Murcia que adquirió su homónima de Sabadell, al escultor Noguera Valverde, viajo desde Murcia a Barcelona en una plaza de 1º en el tren.

    Por eso tampoco menosvalorar aquellas fotografías pues por un lado eran las que se podían hacer y por otro cumplieron su misión-

    Y lo mismo pasaba con el mundo de la Semana Santa, la mayoría de fotos que tenemos ya sean de camarín o de calle de imágenes de Semana Santa, son formato, postal o estampita, donde se recoge la imagen si es en el camarín o la imagen y trono si es en la calle, Dejando a un lado todo lo que envuelve la procesión y que es lo que verdaderamente la hace peculiar.

    Además en ocasiones los fotógrafos de semana santa tienen un hándicap añadido y es que en algunos lugares, las procesiones nocturnas, se realizan con el alumbrado público apagado y por tanto la imagen sólo recibía la luz de cirios, recomendándose en muchas de ella la no utilización del flash para no alterar el ambiente de recogimiento.

    Menos mal que como todos sabéis la Semana Santa se celebra teniendo en cuenta la primera luna llana de primavera. El domingo de resurrección es el primer domingo de luna llena después de entrada la primavera, Y esto hace que al menos haya buena luz de luna, pero ahí de los años nublados.

    Hoy en día ese tipo de fotografía se sigue haciendo, cada vez menos pero se sigue haciendo y tiene su utilidad para contemplar detalles pero está claro que eso responde más a un fotógrafo artesano que artista.

    Hoy en día los fotógrafos de hermandades y cofradías más cotizados, afortunadamente nos ofrecen una visión muy distinta en sus fotografías- Los objetivos de las nuevas cámaras ya no son tan fríos, me atrevería a decir que ya no son tan mecánicos, son más humanos. Una fotografía de la Virgen del Rocío paseando por su aldea el lunes de pentecostés, ya no se centra tanto en la Señora, sino en los gestos, en la reacción que en sus devotos despierta. Tratan de llevar al espectador no la imagen del momento, sino el sentimiento del momento, la vivencia del instante. Es lo que se suele definir como fotografiar al hombre, al humano.

    La fotografía cuando deja de recoger la imagen y recoge la vivencia del momento, ya no es una profesión , ya no la realiza un profesional o artesano, ya es un arte y convierte a su autor en artista.

    Artistas profesionales. Artistas que en algunos casos son grandísimos rocieros y cofrades, cosa que le facilita el conocimiento del terreno. Pero no todos lo son, así por ejemplo el Vallisoletano Alberto García Rodríguez, el que firma como “El cofrade agnóstico”, figura destacada de la fotografía en la Semana Santa de Valladolid se declara agnóstico pero a la vez proclama su respeto y admiración por toda la cultura cofrade.

    Otros incluso lo tienen como forma de profundizar en su fe. No pertenecen ni a hermandades ni a cofradías pero si que son creyentes y creen en la fotografías como herramienta para continuar ligado a la figura de la Virgen y encuentra cierta paz cuando la fotografiar.

    Él abaratamiento de costes, las posibilidades que las nuevas cámaras digitales ofrecen para poder realizar infinidad de fotos, han hecho que muchas personas sin ser profesionales de la fotografía se hayan convertido en prestigiosos fotógrafos cofrades. En su mayoría suelen ser personas pertenecientes a las hermandades o su entorno que aprovechando el conocimiento que tienen sobre ellas y su particular idiosincrasia, se empeñan en transmitir los momentos más especiales, los que más magia encierran y al final lo acaban consiguiendo.

    Aquí me gustaría tener un recuerdo a Diego Madrid desaparecido hace escasas fechas. Diego se convirtió en el fotógrafo oficioso de nuestras romerías, procesiones y demás actos que hicieran nuestra hermandades, cofradías y el propio Consejo. Diego conocía a la perfección nuestras entidades y nuestros actos, lo que le permitía en todo momento saber lo que iba a pasar. El sabía donde se iba a producir el subidón colectivo y se avanzaba a ello con su inseparable cámara y allí lo inmortalizaba en toda su grandeza. Era un todoterreno mantenía un gran contacto con la Hermandad del Rocío de Barcelona y conocía a la perfección el de Montcada, sobretodo de la mano de la Hermandad del Santo Angel y como no la Semana Santa no encerraba misterio para él al lado de la Hermandad de Jesús del Gran Poder y María Santísima de la Esperanza Macarena. Y por último decir que ha sido notario excepcional de los actos del Consejo, muy especialmente la procesión de la Inmaculada y los pregones de Semana Santa, labor que le fue reconocida humildemente al ser galardonado con el Premio Inmaculada del Consejo del año 2011.

    Creo sería un gran acierto, que alguno de los premios que hoy entregamos aquí, a partir del año que viene llevará el nombre de Premio Diego Madrid en reconocimiento a la labor tan desinteresada como acertada que Diego realizó por el mundo de la Hermandades y Cofradías en nuestra diócesis.

    Y el ejemplo de Diego se puede extrapolar a otras diócesis y a otras hermandades, donde un miembro de las mismas, conocedor de su realidad de los mejores momentos de romerías y procesiones, con la sana intención de hacer participes a los demás de los que ellos viven y de forma desinteresada, hacen de su cámara el más artístico de los pinceles: Muchos Diegos repartidos por las hermandades españolas que encuentran en la fotografía su pasión y que cubren con creces las necesidades que sus respectivas hermandades tienen.

    Muchos de ellos se dejan llevar por su pasión fotográfica, otros por el amor a sus hermandades, a sus romerías o procesiones para que sean conocidas en todos los lugares, y otros vete a sabe el motivo.

    Hablando de motivos curiosos, recuerdo un fotógrafo que solía tomar perspectivas inmensas de la romería de su patrona: Solía plasmar personas que miraban el paso de la Virgen bajando del cabezo y un buen día le preguntaron el motivo de aquella afición de retratar al público en plan espectador y no centrarse tanto en la Virgen. El hombre se descolgó diciendo que el quería retratar a la Virgen y que no lo había conseguido. Le dijeron, pero hombre como dices eso si le has hecho en tu vida miles de fotos, y él respondió, pero yo no quiero retratar a la que va sobre las andas, yo quiero retratar a la del cielo, que seguro Ella también baja para contemplar la romería y mezclarse entre sus romeros, por eso hago fotos al público y después en casa las observó a ver si la veo a Ella.

    Y es por ello que para acabar os animo a vosotros, fotógrafos de Rocío de Montcada de sus hermandades, de las cofradías de Nuestra Semana Santa, profesionales, semiprofesionales o aficionados de cámara en ristre. Estar atentos disponer vuestra cámaras. Estoy seguro que la Virgen también baja a mezclarse entre la multitud para disfrutar del rocío de Montcada o de todas y cada una de las procesiones de semana Santa que los hombres y mujeres de esta tierra realizan. Romerías y procesiones que admiramos y que seguro ella también admira, pues a pesar de no tener tantos medios ni historia como la de otros lugares, sin embargo no hay quien les gane en entrega y corazón pero sobretodo la admiramos por que son las nuestras las que nos tiene ocupados todo el año, las que articulan la vida asociativa y social de nuestros barrios, la que hacen que aquellos lugares que parecen estar al margen de la historia también gocen de su particular trocito de historia.

    Coger vuestra cámara y con espíritu de servicio plasmar la historia de estos tiempos, de vuestro tiempo, del que os ha tocado vivir. De este tiempo apasionante que os ha tocado vivir, de vuestras quimeras y pasiones, de vuestras andanzas de ida y vuelta, de vuestras obras plasmadas en romerías y procesiones importadas pero ya enraizadas en esta tierra , de vuestros barrios, de vuestro empeños como ciudadanos en hacerlo mejores. Fotografiarlos y así disfrutareis de la fotografía como lo que es, Un arte y un servicio.

    Muchas gracias y buenas noches

    Manuel Zamora

    Tornar





    El patriarca







    © elrocio.cat | Todos los derechos reservados.
    s